Como cada año nuestro deportista Ponce, nos proponía superar un reto que el año pasado no pudimos alcanzar por cuestiones logísticas, que nos dejo un muy mal sabor de boca.

Con los medios de Pamplona y Sevilla y muchísimas horas de entrenamiento físico y psicológico “preparábamos” esta aventura del Triathlon X, y digo “preparábamos” porque es difícil estar preparado para una prueba.

Una vez allí, después de arrastrar la maleta de 30kg con todo el material necesario, arranca el Triatlón de madrugada con un muy buen parcial en el primer sector, y tras la transición comienza la aventura con la lluvia en el km 30 de bici que no se fue hasta acabada la t2, una temperatura media de 7º que añadido a las bajadas con pendientes del 30% hicieron más difíciles las bajadas suponiendo una caída que por suerte no trunco la competición.

Y poco más que decir de la carrera a pie que más que un trail parecía una penitencia por la dureza y la climatología con la que se encontraron los deportistas. Finalmente solo consiguieron acabar algo menos de la mitad de los participantes, entre ellos nuestro humilde deportista, que nadie sabría lo que hace si no es porque los demás nos empeñamos en reconocer su esfuerzo y tesón.