Después de meses de preparación para esta prueba y las que están por venir se viene todo abajo por una rotura fibrilar a falta de 400 metros para meta.

Competición en casa, saliendo primero del agua y aguantando el segundo puesto hasta meta tras el gran Jordi Pascual, unos ritmos esperanzadores que nos confirmaban que los entrenamientos estaban yendo en la dirección correcta, pero un pinchazo desgarrador en el isquio nos hace replantear la temporada y buscar unos objetivos alternativos para poder sacar a la luz todas las horas de entrenamiento y trabajo que hemos hecho.

¡Ánimo Miguel!